Imagino que, quien más quien menos, la gran mayoría de convecinos se haya enterado de este hecho, y que muchos de ellos estén contentos o satisfechos, cuando menos porque ha permitido que se hable de nuestra ciudad a nivel nacional por un motivo no luctuoso o conflictivo, algo que se agradece. Pero a mi, al menos, y estoy convencido de que más de uno coincidirá conmigo, este tipo de premios me trae a la mente un pensamiento oscuro que por más que intento acallar, no lo consigo.
Será la conciencia, o el 'síndrome del culo inquieto', como me diagnosticó hace ya un tiempo una persona que por desgracia ya no está entre nosotros, pero me parece muy triste, y lo recalco, muy triste, que Palencia sólo aparezca en los puestos de cabeza de ránkings que, o bien no sirven para nada, como desde mi punto de vista es este caso, o bien nadie quiere encabezar como los de la despoblación, tasa de paro, menor número de empresas, nivel de emigración juvenil que se ven obligados a marcharse de la ciudad por falta de oportunidades, etc....
Pero ¿dónde estamos llegando? Evidentemente no soy un iluso, y sé que hacer mover aunque sea un mísero milímetro el 'establishment' es poco menos que imposible, pero ejemplos de lo que estoy expresando los hay a patadas. Promesas que nunca se cumplen, proyectos que deberían haberse finalizado hace años y que todavía están en mantillas, fondos que deberían llegarnos para mejorar nuestros servicios y calidad de vida y que víctimas del juego político se van a otras comunidades más rentables electoralmente hablando, y un largo etcétera que es tontería exponer aquí.
Mientras todo esto sucede, muchos se dan palmaditas en la espalda y se dedican a hinchar su orgullo con fotografías y trofeos por ser la ciudad con más zonas verdes y mejor cuidadas de España, zonas que de seguir en la dinámica que nos encontramos actualmente durante mucho más tiempo no podrán disfrutar ni siquiera los jubilados, el grupo de población más numeroso en Palencia.
Así nos luce el pelo.
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