Toda una alegría ver como después de su cautiverio pudieron volver a reencontrarse y fundirse en abrazos cargados de sentimiento con sus familiares y allegados más cercanos. Pero al mismo tiempo, y tal y como se pronunciaron diversos expertos psicólogos y personas que han pasado por experiencias vitales similares, se cierne sobre todos ellos y sus familias, claro está, la duda del cómo van a encajar en su vida cotidiana tanto el trauma sufrido como la 'fama' por haber sido el centro de atención del mundo durante todo este tiempo y por lo que se les viene encima, que seguro que será todavía mayor -entrevistas, homenajes, e incluso ya se habla de seriales o superproducciones-.
Lo que está meridianamente claro es que estos 33 hombres no van a ser los mismos que antes del suceso y que tienen que asumir que a pesar de todo el revuelo mediático que se ha montado a su alrededor, este sólo es un hecho puntual que en un tiempo pasará y que de no tomarlo como lo que es puede hacerles mucho daño.
Precisamente en este sentido creo necesario hacer una reflexión acerca de todos los cargos institucionales chilenos -encabezados por el presidente Sebastián Piñera- e incluso extranjeros -ya que el 'marrullero' y radical populista de Evo Morales también se acercó hasta el Campamento Esperanza- que estuvieron a pie de cápsula, según un colega expresó más que acertadamente. Si su interés fue únicamente el de 'salir en la foto', como se suele decir, y una vez amortizados olvidar a su suerte a los mineros, es mejor que aprovechen el agujero de la tuneladora norteamericana -para que luego digan- y se metan en la galería pero para no salir nunca. Pero si de verdad van a cumplir con lo prometido no deben escatimar ni en recursos ni en esfuerzos, y mucho menos ponerse plazos, algo a lo que acostumbran. Deben hacerlo desde ya.
Esperemos que este suceso, en el que se han conseguido revalorizar elementos tan importantes como la unión y la solidaridad, tan de capa caída en los tiempos que corren, se convierte realmente en un punto de inflexión o se suma a la inacabable montaña de incidentes en la minería, muy numerosos al cabo del año. Tiempo al tiempo.
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